Para el inicio de este Aula de Lectura, tenemos una novela que forma parte de la iconografía y el imaginario occidental y una otra absolutamente excelente que definiría casi como puro placer por su magnífica mezcla de romance, novela social y de ideas pero también un thriller gótico que creó sensación en el momento de su publicación en 2016.
De cómo una chiquita de 18 años inventó esta fantástica historia que plantea preguntas que a día de hoy siguen vigentes forma parte de la leyenda. En esa noche se inventaron dos de los mitos occidentales más importantes: Frankenstein y El Vampiro (que no Drácula). El Vampiro fue creado también en 1818 en Villa Diodati, en Ginebra por John Polidori, el médico particular de Lord Byron al que este divo absoluto de su época chupó la sangre (en sentido metafórico). Drácula sería una nueva versión del vampiro mucho más trabajada e interesante de la mano de Bram Stoker.
El año del verano que nunca llegó de William Ospina es para mí la mejor aproximación a lo que fueron esos días de Villa Diodati en que el mal tiempo no dejaba salir y la imaginación tuvo que ponerse en marcha para no aburrirse demasiado. Una novela donde se describe de manera deliciosa a los habitantes de esa enorme casa ofrecida por Lord Byron donde se hospedaron, además de nuestra autora, Percy Bysse Shelley, el marido de Mary, el doctor John Polidori, médico personal de Lord Byron y Claire Clairmont, la hermanastra de Mary, hija de la segunda mujer de William Godwin, el padre de Mary. Claire Clairmont fue amante de Lord Byron y tuvo una hija con él, Allegra que murió siendo muy jovencita. La verdad es que Claire, amante de la notoriedad, vivió toda su vida de haber sido amante de Lord Byron sin pegar golpe. En nuestra época, hubiera sido protagonista de exclusivas de revistas del corazón a gogó.
Para los que gustáis del cotilleo literario, una grandísima novela de Henry James, Los papeles de Aspern, que muestra un personaje calcadito a Claire. Hay película y está muy bien. Dirigida por Julien Landais en 2018 y protagonizada por Vanessa Redgrave y Jonathan Rhys Meyers, muestra el mundo de los fetichismos literarios de manera exquisita.
Hay también película sobre Villa Diodati dirigida por Gonzalo Suárez en 1988 y protagonizada por Hugh Grant y un excelente José Luis Gómez como Polidori que le va como anillo al dedo. Es una película que en mi opinión recrea muy bien la personalidad de este grupito irrepetible. Os dejo el trailer.
Mary Shelley tenía un pedigrí intelectual inigualable. Hija de la primera feminista militante: Mary Wollstonecraft que murió de parto al nacer Mary. Su Vindicación de los Derechos de la Mujer sigue vigente, y del primer teórico anarquista, William Godwin. Mary se crio entre libros y en un ambiente intelectual efervescente. No obstante, la primera edición de Frankenstein salió firmada con el nombre de su marido, el otrora famoso Percy Bysse Shelley, hoy en día poeta reducido a los círculos académicos especializados. Solo la decisiva intervención de William Godwin devolvió a Mary la autoría de su obra. Aquí debajo los padres de Mary. Dos personalidades que marcaron una época.
Como veréis, y nos va a suceder a lo largo de todo el curso, el autor decimonónico va a tener más peso que el autor contemporáneo pero es que aunque Sarah Perry es una gran escritora, su fama no puede ser igual a la de Mary Shelley.
No obstante, La Serpiente de Essex fue recibida como un éxito rotundo especialmente por el boca a boca de los lectores que se entusiasmaron con esta historia de amor a varias bandas, por su perfecta recreación del ambiente victoriano y por ser una novela de ideas en una época de terraplanistas, conspiranoicos y demás ralea. Además de obtener numerosos premios, se hizo en 2022 una serie excelente basada en el libro interpretada por Claire Danes y Tom Hiddleston que os recomiendo porque es una adaptación soberbia. Os dejo el trailer.
Sarah Perry ha encontrado su voz y sin duda la relación entre la Fe, la Razón, las supersticiones y la ciencia están también en el corazón de su última novela publicada en español: La Estela (Editorial Siruela - 2025).
En esta novela, sus dos personajes principales, dos fervientes baptistas que se debaten entre el arraigo a su comunidad y su curiosidad por el mundo decidirán enfrentar este dilema de distinta forma. Si Thomas Hart se obsesionará con una astrónoma desaparecida en el siglo XIX, Grace Macaulay se marchará a Londres. Es este además un libro que reivindica con fuerza y determinación a las mujeres científicas olvidadas por la Historia. Un libro muy recomendable.
LA FIGURA DEL MONSTRUO: UN ÉXITO LITERARIO TOTAL.
La figura del monstruo es uno de los puntos que une a estas dos novelas a pesar de los siglos que las separan. Es este un concepto muy interesante que ha cobrado renovados bríos en nuestra época llena de incertidumbres y miedos. Sin ir más lejos, este nuevo monstruo que es la IA y que como Frankenstein parece haber sido abandonado a su libre arbitrio, podría acabar con la Humanidad a base de virus o vete a saber qué. Así, toda la serie de zombis "The Walking Dead" o "The Last of Us" se convertirían en profecías cumplidas. Aquí os dejo el trailer de la temporada 1 pero es que hay 12!!!!
Ni que decir tiene que Frankenstein se hubiera sentido a gustísimo en este mundo delirante de seres deformes como él. Cierto es que en La serpiente de Essex el monstruo es algo más confuso pero una realidad indudablemente cierta para la mayoría de los habitantes de esa tierra del fin del mundo que es Aldwinter.
Y es que el monstruo tiene una gran trayectoria literaria. Considero que hay dos grandes categorías de monstruos: los científicos y los interiores, estos últimos muy imbricados con lo que podríamos denominar monstruos sociales.
No debemos olvidar que el siglo XIX es un siglo muy científico, en el que se empieza a cuestionar la antigüedad de la Tierra fuera de los cauces bíblicos y que alcanzará su apogeo y máximo escándalo con la teoría de la evolución de Darwin que postula que el hombre desciende del mono. Os podéis imaginar el aldabonazo que esto representó para una sociedad sino teocrática, la Ilustración ya había pasado por ahí, sí fuertemente religiosa.
Una excelente novela que cuenta con rigor pero gran viveza el viaje de Darwin en el Beagle es Hacia los confines del mundo (2012) de Harry Thompson. También narra muy bien la controversia que opuso a Darwin y Fitzroy, capitán del Beagle para quien la obra de Dios era inmutable y eterna. Un librazo.
Dos libros y una película muestran muy bien este fervor por los fósiles como el de Cora Seaborne. Uno es Dinosaurios en la cena: cómo un grupo de personajes excéntricos puso el mundo patas arriba con el hallazgo de unos fósiles (2026). Este libro divertidísimo nos muestra de una manera muy amena cómo la pasión por los dinosaurios que dura hasta hoy en día y los fósiles en general ya iba preparando la teoría de la evolución. Lo recomiendo muchísimo para todos aquellos que como yo sigáis colgados con Elasmosaurus, Triceratops o Megalodones.
El otro es una biografía novelada de Mary Anning, la heroína de Cora Seaborne. Incomprensiblemente no está traducida al español. Se titula Remarkable Creatures (2010) y su autora es Tracy Chevalier, la de La joven de la perla. En este libro, Tracy Chevalier nos muestra a una Mary Anning con muchas dificultades financieras, luchando por que se reconozcan sus descrubrimientos y lidiando con mantener en secreto su condición de lesbiana. Mary Anning fue la primera paleontóloga reconocida por haber desenterrado fósiles del Jurásico en Lyme Regis, la localidad donde vivía. Sus descubrimientos permitieron entender la vida prehistórica y la historia de la Tierra desde una perspectiva desprovista de connotación religiosa. Ser mujer, y de clase baja fueron los dos mayores impedimentos que dificultaron el reconocimiento académico de Mary Anning.
La película "Ammonite" de Francis Lee de 2020 basada en la obra de Tracy Chevalier nos muestra a esta luchadora. Interpretada por la siempre excelente Juliet Winslet recrea muy bien las dificultades de una mujer científica autodidacta en un mundo dominado por hombres. Muy recomendable. Trailer aquí debajo.
Por otra parte, existe ya en aquellos momentos la conciencia entre otras gracias a Mary Shelley, que el hombre puede jugar a ser Dios y que las consecuencias de esa hybris (orgullo y superioridad) pueden ser nefastas. Pero si hay una novela que muestra de manera soberbia los límites éticos de la investigación científica es La isla del Dr. Moreau (1896) de H. G. Wells. En esta novela de ciencia-ficción, recordemos que para muchos críticos, Frankenstein es la primera obra de este género, el Dr. Moreau ha creado en una isla apartada seres híbridos entre animales y humanos por medio de la vivisección, es decir la disección de un animal aún vivo. Como os podréis imaginar todo esto acabará como el Rosario de la Aurora pero ya prefigura algunas cuestiones como los límites de la ingeniería genética por ejemplo en lo relativo a la clonación. En La isla del Dr. Moreau la teoría darwiniana de la evolución se acelera creando unos seres monstruosos con una enorme carga de sufrimiento físico y psíquico. Es una novela desasosegante pero que sigue planteando, al igual que lo hizo Mary Shelley en su momento, o Rabelais en el siglo XVI en su obra Pantagruel (1532) que muy juiciosamente ya nos advertía que:
"Science sans conscience n'est que ruine de l'âme"
o
"Ciencia sin Conciencia no es más que la ruina del alma"
La película más reciente basada en la novela La isla del Dr. Moreau es de 1996 dirigida con pulso por John Frankenheimer. Los efectos especiales son muy importantes y la verdad es que las criaturas dan pavor. Protagonizada por Marlon Brando, este le confiere al Dr. Moreau una credibilidad absoluta. Val Kilmer le da bien la réplica. Aquí debajo el trailer.
No dejamos a H. G. Wells porque tras el exitazo que supuso La máquina del tiempo, creó otro de los iconos occidentales: el hombre invisible. En su novela homónima, publicada en 1897, H. G. Wells nos narra la historia de Griffin, un estudiante en medicina pobre que decide encerrarse hasta dar con un descubrimiento sensacional que le permita salir de la miseria. El caso es que inventa la fórmula para la invisibilidad y a partir de ahí como dirían en el black Jack "rien ne va plus". La diferencia más notable es que aquí el científico no crea un monstruo sino que se convierte en él. Es muy interesante puesto que la invisibilidad logra que la mirada censora de la sociedad desaparezca y esto convierte a Griffin en un ser totalmente amoral además de megalómano. Un auténtico psicópata.
No puedo resistirme a poneros el trailer de la película "El hombre invisible" de 1933 dirigida por James Whale que a la postre sería quien haría triunfar la imagen de Frankenstein con los tornillos en el cuello que popularizó el actor Boris Karloff.
Oryx y Crake de Margaret Atwood, publicada en 2003 es una obra que va un paso más allá de Frankenstein. En esta novela Atwood observa con su mirada crítica y acerba los avances en el campo de la medicina genética y muy particularmente la manipulación genética para crear híbridos de cerdos y humanos que permitan transplantes de órganos a humanos ricos porque la sociedad que nos presenta Atwood es profundamente desigual. Una distopía muy interesante de esta autora genial que además introduce un elemento que conocemos bien: las corporaciones, el mercado y la tecnología en un cocktail que ya vamos viendo es explosivo. Totalmente recomendable y si queréis seguir viendo qué pasa con esta sociedad destruida por la codicia, podéis seguir con El año del Diluvio (2010) y con Madaddam (2013).
Y aquí no quisiera dejar de mencionar una obra que nos muestra también a unos "monstruos" creados por la ingeniería genética y que en realidad son seres inocentes víctimas de una distopía médica, me refiero a la obra maestra de Kazuo Ishiguro No me abandones (2005). Esta novela que empieza como la típica narración inglesa de internado, acaba por convertirse en una auténtica tragedia donde Ishiguro reflexiona de modo magistral sobre la deshumanización de los progresos en bioética cuando se fabrican seres humanos en cadena únicamente como portadores de órganos transplantables. Ishiguro va creando con una maestría inigualable el desasosiego hasta revelar la monstruosidad de unos seres que han sido creados para satisfacer las necesidades médicas de una sociedad injusta.
La película dirigida en 2010 por Mark Romanck sigue muy fielmente la novela y lo hace de una manera exquisita. Interpretada por actores jóvenes como Carey Mulligan, Andrew Garfield o Keira Knightley y más veteranos como Charlotte Rampling, todos en estado de gracia, vale mucho la pena. Trailer aquí debajo.
Y en el caso de los monstruos interiores, uno de los mejores ejemplos es el Dr. Jekyll de la icónica novela El extraño caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde de Robert Louis Stevenson (1886).
Jekyll es un científico que crea una poción para separar la parte bondadosa del ser humano de la parte malvada. Cuando Jekyll bebe su pócima se convierte en Edward Hyde, un criminal de los bajos fondos capaz de cualquier atrocidad.
En honor a la verdad hay que decir que la sociedad victoriana era muy dual, a la manera del bueno del Dr. Jekyll. Si por una parte el caballero victoriano ideal era un excelente padre, marido y proveedor del hogar, fue durante la época victoriana cuando la sífilis campó a sus anchas y la prostitución se convirtió en la cloaca de todos los vicios posibles e imaginables. Por supuesto, gracias a las profundas desigualdades sociales que condenaba a la mayoría de la población a una vida mísera.
Aunque Freud no había desarrollado en 1886 su teoría del psicoanálisis, podríamos establecer un paralelismo y decir que Hyde se aproxima al ello, nuestras pulsiones más ocultas, Jekyll representaría un yo que intenta dominarse, mientras que la moral victoriana representaría ese superyo prácticamente inalcanzable. Lo más terrible de esta novela es que nos muestra muy claramente que el ser humano no es dueño de sí mismo.
Hay una película que para mí adapta de una manera muy personal este icono literario. Se trata de Mary Reilly, película de Stephen Frears de 1996 e interpretada por Julia Roberts y John Malkovich. En esta película, el punto de vista no es el de el Dr. Jekyll, sino el de su criada Mary Reilly que asiste, entre zozobra y fascinación, a la degeneración de su empleador. Una película maravillosa. Os dejo el trailer.
Robert Louis Stevenson y su obra, al igual que Mary Shelley, forma parte indiscutible del imaginario occidental.
Y por último, en esta apartado de monstruos sociales, quisiera mencionar a uno oculto tras una perfecta belleza física. Me refiero a El retrato de Dorian Gray (1891) del insuperable Oscar Wilde.
Dorian Gray, un joven de una hermosura sin igual, es pintado por su amigo Basil Hallward al que tiene fascinado. Por medio de Basil, Dorian conoce a Lord Henry Wotton, un aristócrata decadente para quien la satisfacción de los placeres es la única meta. Dorian comprende muy pronto que la belleza es efímera y no quiere que eso ocurra para seguir siendo admirado y deseado. Por eso decide vender su alma al diablo y que sea el cuadro quien envejezca y no él. Esto se cumple. Dorian sigue siendo joven y bello, viviendo una vida libertina y amoral mientras que el cuadro se va corrompiendo.
En este extraordinario relato, Wilde cuestiona y le da la vuelta a una frase tan conocida como vacua que reza: "La cara es el espejo del alma". La cara de Dorian Gray no revela nada de su absoluta depravación moral. También critica, aunque quizás, él no lo supiera, el edadismo que en nuestra sociedad contemporánea es una auténtica lacra.
Extraordinario. Oscar Wilde era un genio y tiene algunos cuentos como, entre otros, El crimen de Lord Arthur Saville que figuran entre lo mejor de la literatura occidental.
Hay película y se deja ver muy bien porque el argumento es tan poderoso que hay que ser un auténtico inútil para desperdiciarlo. Es de 2009 y está dirigida por Oliver Parker con Ben Barnes y Colin Firth que como aristócrata rijoso y decadente no tiene precio.
La serpiente de Essex nos muestra un monstruo imaginado pero cuya influencia es hipnótica para los habitantes de una comunidad aislada como Aldwinter.
Empezaré por una película de monstruos imaginarios porque me impresionó mucho cuando la vi y creo que muestra perfectamente los mecanismos de construcción de una criatura monstruosa para controlar una población. Se trata de "El bosque", dirigida por Night M. Shyamalan en 2004. En esta pequeña aldea rural del interior de Pennsylvania, sus habitantes viven atemorizados por unos seres que habitan en el bosque. Para no caer presa de sus garras, deben cumplir una serie de reglas además de estar siempre atentos a la campana que anuncia que esos seres han traspasado los lindes del pueblo en una especie de toque de queda permanente. Si alguien está fuera de su casa en ese momento los seres monstruosos pueden matarlo . No voy a hacer spoiler pero la película es alucinante. La recomiendo a tope.
Las crónicas del Silo de Hugh Howey es una serie de novelas de ciencia-ficción ambientadas en una Tierra post-apocalíptica donde la Humanidad superviviente se ha resguardado en un silo subterráneo que se extiende bajo tierra. Los habitantes del silo no pueden salir al exterior porque morirían asfixiados por los gases tóxicos. En realidad, no todo es lo que parece y como en muchas otras obras de ciencia-ficción, vemos retratado a un estado totalitario, muy estratificado socialmente que intenta preservar a toda costa un statu quo que beneficia a los poderosos. El exterior contaminado es un monstruo fabricado institucionalmente para conservar el poder. Esta amenaza cumple así con dos objetivos: impide el cuestionamiento y convierte la obediencia en una cuestión de supervivencia.
Las novelas son bastante malas. Carecen de la fuerza de Asimov, Philip K. Dick o Ursula K. Leguin. Se nota que ha sido escritas pensando en una adaptación televisiva y hay que decir que Howey ha dado en el clavo porque "Silo" es una excelente serie de ciencia-ficción que ha dado fama a novelas malas aunque su punto de partida sea interesante.
"Silo" tiene tres temporadas y ya estoy esperando la cuarta con impaciencia!!!! Os dejo el trailer por si os animáis.
Y tras este paseo con monstruos de todo tipo, recordad que
PENSAR LA LITERATURA ES PENSAR EL MUNDO.
Y cómo no, la lectura es
¡¡¡PARA DISFRUTAR SIN MODERACIÓN!!!